
El calçot se obtiene a partir de una variedad de cebolla. Sobre el origen del calçot hay varias versiones, pero la más conocida es la que atribuye el descubrimiento culinario a un campesino que vivió en Valls (Tarragona), llamado Xat de Benaiges que vivió a finales del siglo XIX. Xat de Benaiges puso un par de brotes de cebolla al fuego y descubrió casualmente un plato que a principios del siglo XX ya se había convertido en habitual en muchos hogares del pueblo de Valls y sus alrededores.
Desde entonces el consumo de calçots se ha convertido en una fiesta gastronómica conocida como Calçotada, plato especialmente popular en toda Cataluña. En la actualidad, es el reclamo turístico más importante de la zona por lo que no debemos dudar más y tomemos el primero de los vuelos baratos a Barcelona que encontremos, el cual nos dejará a menos de 2 horas de este “destino gastronómico”.
La calçotada tiene un carácter festivo y reúne siempre a grandes grupos de amigos o familiares. Por lo tanto, se debe escoger el lugar adecuado en el que podamos encender fuego. Es necesario disponer de una parrilla grande o de algún tipo de rejilla que permita asar muchos calçots de una vez, para poder consumirlos bien calientes. El fuego sobre el que se colocarán los calçots (leñas de sarmientos de viña, la más adecuada) ha de tener una llama viva hasta que estén asados, estando a punto cuando el aspecto externo esté carbonizado.
Según manda la tradición, al sacarlos del fuego se han de envolver en papel de periódico para mantener el calor y para acabar de cocerse por dentro. Después se sirven sobre tejas calientes acompañados de una salsa típica, como la salvichada o la salsa romesco.















La calçotada es la excusa para una reunión de amigos. Desenvolver los calçots, colocarlos en las fuentes alargadas o tejas y compartir mesa y charla, es parte del rito. Y acompañando carne a la brasa… delicioso! Yo la prefiero con salsa romesco!